Liber Novus: El Libro Rojo

Actualizado: 30 may

Como El curioso caso de Benjamin Button, el breve cuento de Francis Scott Fitzgerald que relata la historia de un hombre que nace anciano y cuya vida transcurre al revés, la publicación de El Libro Rojo, Liber Novus, de C.G. Jung es, también, una especie de viaje a la inversa para el gran número de lectores, analistas, pacientes y profesionales que, durante años, se formaron, practicaron o se interesaron en la psicología del eminente psiquiatra suizo. Para quienes leyeron Aion, Mysterium Coniunctionis y otras obras tardías de Jung, el encuentro y recorrido de las páginas de El Libro Rojo es como la lectura de una de esas novelas policíacas que comienza con el desenlace de la historia y reconstruye la trama a partir del resultado conocido hasta descubrir el origen y la razón del enigma en el capítulo final. La aparición del Liber Novus en el último trimestre del año 2009 es, pues, la culminación de ese periplo de retorno al comienzo del tiempo junguiano, el encuentro con el irreductible pasado poblado por los fantasmas que alimentaron el cuerpo teórico y práctico de la Psicología Analítica y la Psicología de los Arquetipos que inspiran a esta revista.


A pesar de la curiosidad arqueológica y de la obsesiva preocupación por orígenes que habitualmente nos poseen, la publicación del Libro los Rojo, la revelación de las experiencias iniciales de un creador conociendo, ya, el entramado final de su obra, sus últimas interpretaciones y conclusiones, tal vez sea un gesto póstumo del ánima que mueve la psicología de C.G. Jung: la intuición de que sólo desde el final son comprensibles las causas. No podemos comprender la vida si buscamos explicarla desde sus antecedentes causales, si la miramos retrospectivamente hurgando en el pasado. Tan importante, o más, que las causas son las finalidades, el movimiento de la libido orientado hacia metas, siguiendo un gradiente que revela su fin y su significado. Necesitamos entrever los ramales del Delta del Orinoco para entender el sentido de los escuálidos arroyos que empiezan a arrejuntarse en el raudal de Guaharibo. Es el punto de vista constructivo o energético que se le hizo evidente a Jung, justamente, en los años turbulentos de su metanoia y con las experiencias que él luego denominó confrontación con el inconsciente y que ocupan las páginas del libro que en este número reseñamos.


Hasta 1902, Jung había llevado un diario en un cuaderno marrón. Al comprometerse con su futura esposa, Emma Rauschenbach, el joven psiquiatra suizo dejó el diario, anotando en él que la sombra del amor era el abandono de la soledad. Cuando en 1912 empezó a tener varios sueños y visiones inquietantes, tomó de nuevo el cuaderno y comenzó a anotar sus imágenes y reflexiones. Pronto, en los cuadernos que siguieron, y que hoy se conocen como los Libros Negros, Jung se encontró representando y convocando activamente las figuras de sus fantasías, interrogando, conversando e intercambiando con los personajes de sus sueños y visiones. En medio de un torbellino mental, invadido por extrañas imágenes que lo sobrecogían y agobiaban, enfrentado a los asaltos del inconsciente que lo asustaban y lo hacían sentir que estaba enloqueciendo, el psiquiatra decidió aprender de esas visiones, encontrar el sentido de las mismas y aquietar la influencia que tenían sobre él, con un trabajo metódico que implicaba ocuparse y comprometerse con las figuras de la fantasía a la vez que se distanciaba de su efecto y del control que ejercían sobre él. La auto exploración, el dialogo y relación con las personificaciones autónomas del inconsciente, el registro diario del material de la fantasía, su análisis e interpretación, el hilado de su sentido, se convirtieron en una actividad cotidiana paralela a las exigencias de la vida profesional, un trabajo personal que Jung llamó su “más difícil experimento”. Este ejercicio psíquico dio nacimiento al método analítico de la imaginación activa, una técnica para convocar las fantasías que, posteriormente, se convirtió en un elemento central de la práctica psicoterapeútica junguiana. La persona comienza por suspender el pensamiento crítico y la atención buscando producir un vacío de consciencia. De allí pasa a concentrarse en su mundo interno, en sus afectos y estados de ánimo buscando hacer consciente la mayor cantidad de imágenes y asociaciones conectadas con la emoción. El libre juego de la fantasía que nace del estado afectivo permite el surgimiento de figuras y personalidades inconscientes que son tratadas con total respeto y autonomía así como registradas a través de dibujos, pinturas y escritos. La comprensión y relación creativa con las imágenes de la fantasía permite el vínculo de unión entre la consciencia y el inconsciente.


En 1915 C.G. Jung comenzó a transcribir detalladamente el contenido de los Libros Negros en grandes folios de pergamino organizados en capítulos en forma de manuscrito medieval. A diferencia de los cuadernos negros, enteramente personales, íntimos, El Libro Rojo parece estar dirigido, también, a un público que en diversas ocasiones llama mis amigos. Adicionalmente, incluye secciones que siguen al material original con comentarios y explicaciones sobre el significado del material del que infiere principios psicológicos. Fue el inicio del Liber Novus, un volumen de más de 600 páginas de pergamino que Jung mandó a empastar con una cubierta de cuero rojo. El texto con escritura caligráfica, iniciales ornamentadas, dibujos y pinturas de sus imaginaciones y fantasías, se convirtió en el centro de un trabajo anímico continuado e intenso que incluía tanto el intento de comprender e integrar los diferentes componentes de la personalidad del autor, de representar su proceso de individuación, como de construir un modelo de la personalidad humana en su relación con la sociedad, el espíritu de los tiempos y el legado de los muertos. El Liber Novus está constituido por tres libros. El Líber Primus, intitulado: El camino de lo que vendrá, el Líber Secundus, titulado Las imágenes del descarrío, que contienen el conjunto de fantasías desde el año 1913, y el Liber Tertius, llamado Scrutinies, un nuevo manuscrito escrito en 1917, en el cual incluyó los comentarios de Philemon, visiones del renacimiento de Dios y los Septem Sermones ad Mortuos, un escrito sobre una poderosa fantasía que Jung tuvo en 1914, en la cual se le aparecieron los muertos que retornaban de Jerusalem sin haber encontrado lo que buscaban.


Durante años, Jung se mantuvo indeciso con respecto a la publicación del Libro Rojo. Tuvo numerosas conversaciones con su esposa Emma Jung y su amante Toni Wolff sobre el sentido y destino del libro y antes de su viaje al África encomendó a Cary Baynes la trascripción a máquina del Liber Novus, trabajo que ésta realizó entre 1924 y 1925. Las discusiones con Cary Baynes son testigo de las dudas de Jung y el miedo a que el trabajo fuera mal interpretado. Jung le dio copia del Libro Rojo a diferentes personas, Peter Baynes, Wolfgang Stockmayer e hizo una publicación privada de los Septem Sermones ad Mortuos en 1916. Cuando Aniela Jaffé comenzó el proyecto biográfico de Recuerdos, sueños y pensamientos, Jung le entregó una copia de la transcripción realizada por Toni Wolff, y le permitió citar directamente del texto. Jung, sin embargo, nunca sintió que el Libro Rojo estaba terminado, no permitió que lo incluyeran en sus obras completas y antes de fallecer solicitó que el libro quedara en su familia, sin dar mayores indicaciones sobre su destino. Cuando Jung murió en 1961, el Libro Rojo permaneció en su estudio como parte de la herencia de la familia y en 1983 fue guardado en una caja de seguridad bancaria. Allí permaneció hasta que el historiador de la psicología y psiquiatría, Sonu Shamdasani, con la evidencia de diferentes extractos del libro que habían sido ya transcritos y existían en diferentes lugares, convenció a la familia de la conveniencia de publicar este libro de extraordinario valor histórico y psicológico. Finalmente, en el año 2000, los descendientes de Jung decidieron darle el visto bueno a la publicación.


En la conferencia magistral sobre El Libro Rojo que tuvo lugar en el 18avo Congreso Internacional de Psicología Analítica, en Montreal, Canadá, en agosto de 2010, el presentador y editor del libro, Sonu Shamdasani, inició su intervención proyectando una inmensa foto del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) de la Organización Europea para la investigación nuclear (CERN) de Ginebra, el acelerador de partículas más grande del mundo. Un túnel de 27 km de circunferencia en el que se busca descubrir el bosón de Higgs, una partícula elemental hipotética que explicaría el origen de la masa de otras partículas y de la materia, así como simular los fenómenos que siguieron inmediatamente al Big Bang. Con cierto deje de humor inglés, Sonu Shamdasani señaló que algo similar a lo que se esperaba sucediera en el gran colisionador de electrones y positrones de Ginebra, estaba ocurriendo en la comunidad junguiana con la publicación del Libro Rojo porque este había producido la explosión del Big Bang de la Psicología Analítica. Y, no hay duda, mucho hay de cierto en ello. En el congreso internacional de Montreal antes mencionado, y en muchos otros lugares, ya han tenido lugar presentaciones y paneles de discusión sobre la Psicología Junguiana después del Libro Rojo.


La obra, no podía ser de otra forma, ha causado gran entusiasmo y ha tenido efecto inmediato en la práctica y teoría junguiana actual. Los conceptos desarrollados en las obras completas han podido ser vistos y reconstruidos a partir de sus orígenes, en su paulatina conversión desde las imágenes de la experiencia inicial a los conceptos de primer nivel que poco a poco fueron ganando en abstracción hasta ser aplicables dentro de una teoría psicológica general. En la psicoterapia y el análisis notamos un renacer del uso recurrente y práctico del imaginación activa, un método característicamente junguiano que había quedado un poco relegado en varias generaciones de analistas. El libro, también, ha producido una extensa polémica y ha recibido agudas y duras críticas. Para algunos, ha servido al resurgimiento de un cierto fundamentalismo junguiano que se cree autorizado a interpretar lo que verdaderamente quiso decir Jung cuando lo que importa son las ideas finales que decidió publicar el autor y no los pedazos inconclusos que llevaron al trabajo elaborado. El Dr. Wolfgang Giegerich, un polémico analista alemán que ha despertado varias inteligentes discusiones en el mundo de la psicología analítica, señala que, en muchos sentidos, Jung mismo se sintió avergonzado de las experiencias que relata en sus cuadernos y cuando las usó en su obra publicada lo hizo de manera anónima, camuflajeada. Giegerich desmenuza las innumerables contradicciones del Libro Rojo y considera que una inarticulada colección de especulaciones teosóficas difícilmente puede ser considerada un libro. Para el crítico analista, el Liver Novus es una hiperbólica reificación de pensamientos, una metafísica religiosa absolutista que priva a las fantasías y a las revelaciones de su condición psíquica para convertirlas en hechos fácticos y naturales. “Y aquí vemos otra vez que el Libro Rojo, como libro dedicado a este self totalitario, no es un libro de psicología. El alma no es su verdadero tópico o preocupación…” (Gigerich, 2010: 396).


El Libro Rojo es una obra única, extraña, de difícil lectura para el lector contemporáneo. Y no sin razón. Está escrito en el estilo de los libros de videntes del siglo XIX, con un lenguaje críptico, profético, tremendamente íntimo y subjetivo. No es una obra para ser leída de un tiro sino para detenerse en frases e imágenes. Ilegible y cercano a la psicosis, para unos, fascinante y revelador para otros, el principal valor de esta obra no es, en mi opinión, su contenido o sus extraordinarios dibujos, sino lo que ella representa y muestra de un estilo de vida. Es el testimonio de un hombre que cultivaba con tanta dignidad sus experiencias internas, que tenía el tiempo para pintar un cosmos en la primera letra de la palabra inicial de un sueño. Uno de los principales legados de C.G. Jung fue imaginar el inconsciente colectivo como un mundo especular y atemporal asentado en la estructura del cerebro, un espacio interior tan real y poderoso como el exterior. En estos tiempos de excesiva realidad, El Libro Rojo es una reivindicación del universo subjetivo, del mundo interior. Le presentamos, entonces, al lector latinoamericano, un capítulo traducido por dos de nuestros principales colaboradores, Iván Rodríguez y Sandra Caula, sobre esas experiencias iniciáticas que dieron a luz a la Psicología Analítica: El descenso al infierno.

Liber Novus: El Libro Rojo por Áxel Capriles
Liber Novus: El Libro Rojo por Áxel Capriles




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