La fama circular

Actualizado: 30 may

Tengo por afición asistir a presentaciones de libros. Me gusta ver y escuchar a sus autores, conocer sus confesiones, entender sus ideas, enterarme de sus cuitas creativas y realizaciones. Últimamente, sin embargo, me han cambiado el formato de las presentaciones. Más que un evento intelectual, parece un show de televisión, la alfombra roja de un festival de cine. Se celebra, no el libro, sino la celebridad del escritor. Comienza el presentador comentando lo que han dicho los medios de comunicación y las redes sociales sobre el autor, las entrevistas que ha recibido, la cantidad de ejemplares vendidos. Después de augurar una próxima salida al cine o la probable conversión del libro en millonaria serie de Netflix, le piden al autor dos o tres asociaciones banales y termina la presentación sin enterarse uno de qué trata el libro. ¿Acaso importa? Suponemos que el libro es bueno porque la celebridad del autor revela que es bueno. Ergo, lo único que hay que demostrar es la popularidad del creador.


La fama circular por Áxel Capriles
La fama circular por Áxel Capriles

Soy, sin duda, un tipo anticuado. Aunque se trate de un libro de ficción, añoro a los autores capaces de recorrer con sus personajes las tradiciones intelectuales de su época, aquellas plumas hábiles que podían hacer converger la amenidad con la densidad. Las ideas me hacen falta. El debate me parece interesante. No se trata, por supuesto, de la polémica sobre lo políticamente correcto. Se me ocurre pedir significados ulteriores, referencias simbólicas, contenidos subyacentes. Últimamente, sin embargo, las ideas aburren y el mundo editorial es, también, producto de su época. ¿Cuál es el perfil actual de un escritor? Hubo una época en que los libros se asociaban con la figura del intelectual. Pero la imagen del intelectual es, hoy en día, una reliquia del pasado. Nadie debate sobre Hegel en Master Chef. Queremos celebridades, influencers, figuras mediáticas, personajes exitosos, estilos de vida glamorosos. Existe, no obstante, un límite en la construcción de tales personajes. La fama se ha vuelto circular. El único requisito para ser una celebridad es ser celebrable. ¿Pero qué se celebra? ¿Dónde comienza el círculo? Los héroes clásicos de la Grecia Antigua vivían para la gloria. La fama era, según su entender, el motor de la vida. No había nada más importante que llevar a cabo acciones que permitieran permanecer en la memoria de las generaciones posteriores. Pero la hazaña que llevaba a la fama era una prelación, un paso previo fundamental. La gloria tenía un origen. Hoy no es así. Primero debe producirse la celebridad y la hazaña puede o no existir.



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